Guido Tschugg

Guido Tschugg

Experto en BMX, pionero de la bicicleta eléctrica y campeón del mundo: se puede considerar a Guido un auténtico “decano” de la bicicleta. Pero para él hay otro título más importante: el de padre de familia. Por sus hijos no duda en cambiar los circuitos por la arena de la playa (aunque existe el riesgo de que la cama de la Capuchina acabe convertida en un arenal).

Guido, no sólo eres un deportista, sino que también eres una persona muy familiar. ¿Viajáis cómodos los cuatro en autocaravana?

Sí, sin ningún problema. No importa si vamos a ver a nuestros padres o a pasar el fin de semana junto a un lago. Sólo viajamos en autocaravana. Los niños tienen mucho espacio, pueden jugar y distraerse en lugar de estar sentados en los asientos traseros de un coche.

¿Y a los niños les gusta viajar?

Totalmente. Creo que para Nena y Elvis (6 y 4 años) es la combinación perfecta. Por un lado, están en un entorno que ya conocen, pero al mismo tiempo tienen la oportunidad de conocer sitios nuevos. Tanto es así, que cuando estamos en casa a menudo se ponen a jugar en la autocaravana.

¿Y el vehículo está lleno de juguetes?

Para serte sincero, todos los armarios están llenos de sus cosas. Pero aún así puedo llevar a bordo todo lo que necesito en mis continuos viajes. Puedo irme de forma improvisada una semana al sur de Francia para una sesión de fotos. Lo ordeno todo bien y dejo dos armarios pequeños libres para Yve y los niños…

¿Entonces qué es lo que cabe exactamente en tu A70?

De todo. Todo lo que tienes en casa lo puedes guardar aquí, desde tu ropa interior hasta la cafetera. En el garaje trasero caben mis bicicletas eléctricas o mi motocross, con la que también viajo a menudo. Esta cabe perfectamente sin necesidad de cambiar el manillar de posición o de desmontar alguna pieza. Cuando viajo en familia hay que añadir las bicicletas de los demás, decenas de pelotas y juguetes. Tampoco hay que olvidar mi caja de herramientas y los utensilios para la barbacoa.

¿También cocinas cuando viajas solo?

Sí, claro que sí. No soy de aquellos que se alimenta a base de latas. Me gusta el buen café y la buena comida, y no sólo porque sea deportista. No es que prepare unos menús de ensueño, pero cuando hay pasta me gusta hacer una buena salsa con ingredientes frescos. A menudo, cuando estamos a mediodía en una sesión de fotos en medio de la nada y el pueblo más cercano está a 15kilometros, nos ponemos a cocinar de forma relajada. Es sencillamente perfecto.

¿Tienes algún destino favorito cuando se trata de viajar?

De hecho, no. Me gusta ir a las pistas de motocross y a los circuitos para ir en bicicleta. Las localizaciones para las películas y las sesiones de fotos son maravillosas. Pero lo que más me gusta es viajar con la familia y entonces es importante que los niños estén contentos. En ese caso, las prioridades son otras: agua y arena, compañeros de juego e inodoro infantil en el camping.

Hablemos de nuevo de tu carrera: durante años fuiste la imagen más representativa del mountainbike en Alemania. Hace 5 años te despediste de la competición y, de repente, en 2017 leemos que Guido Tschugg vuelve a ser campeón del mundo. ¿Cómo ha sucedido eso?

Sí, es cierto. Sólo te puedo decir que no estaba planeado. Cuando me retiré de la competición, me centré en las bicicletas eléctricas. Mi espónsor Haibike es uno de los pioneros en este campo y me sentí totalmente atraído por las bicicletas eléctricas. Tanto en mi vida privada como al grabar las películas o en las sesiones de fotos, las bicicletas eléctricas pasaron a ocupar un lugar importante.

Pero eres el campeón mundial de mountainbike, ¿no es así?

Ese fue el gran reto. Algunos piensan que un corredor de bicicleta eléctrica no es capaz de hacer nada más. Quería demostrar que todavía conservo mi velocidad y forma física. Al empezar el año pensé que ahora, con 40 años, podría empezar en la categoría correspondiente a mi edad. Sabía que el circuito de Andorra era muy duro, pero también que podía hacerlo.

¿Y de repente te encuentras en la línea de salida?

Más o menos. No se lo conté a casi nadie. Dos semanas antes empecé a entrenar y me fui con mi Sunlight a los Pirineos. Antes de la carrera estaba tremendamente nervioso. Sobre todo, me conmovió mucho escuchar los mensajes de voz de mis hijos. Sin embargo, justo antes de la salida me tranquilicé de nuevo y volví a estar concentrado. De este modo conseguí ganar con una ventaja de seis segundos. Ahora puedo volver a descansar tranquilamente de la competición.