Ya por aquel entonces grababa y hacía muchas fotos. Alguien tenía que capturar todo lo que vivíamos. La fascinación estaba ahí desde el principio, y durante la universidad empezaron a llegar cada vez más encargos. Así que pasé directamente a trabajar por cuenta propia tras graduarme. Algo que encaja perfectamente con mi amor por la libertad: odiaría estar atado a un solo lugar, a un solo escritorio, a una sola tarea.
También trabajas mucho en la camper van. ¿Echas de menos algo?
En casa tengo, obviamente, un monitor grande, equipo de audio y muchas otras cosas, que no siempre llevo conmigo. Pero con otra pantalla que tengo, más pequeña, y mi MacBook de 16 pulgadas, puedo editar realmente bien. Para mí es importante no estar encorvado con el portátil sobre las rodillas, sino trabajar en una mesa de verdad. Un espacio de trabajo decente se ha convertido en uno de los aspectos más importantes de una camper van, desde mi punto de vista.
¿Qué más no puede faltar?
Un buen colchón, sin duda. Pero el gran reto siempre ha sido transportar de forma organizada todo el equipo: cámaras, trípodes, iluminación, etc. Incluso cuando viajo por mi cuenta, llevo conmigo 3 o 4 cajas de material de foto y vídeo. Y además están las tablas de surf, la bici, el parapente…